MÉXICO
Giovanni crece entrenando lucha libre por cuenta propia y después en gimnasios locales. Su obsesión técnica nace de estudiar a Viktor Vogel y repetir movimientos hasta dominarlos.
EL ESPECTÁCULO MÁS PESADO DE MOTOR CITY
Giovanni Bahn nació en Florencia, Italia, dentro de una familia de recursos limitados. Desde pequeño quedó fascinado por las peleas tradicionales italianas que veía por televisión. Cuando una oportunidad laboral llevó a su familia a México, tuvo que empezar otra vez: idioma nuevo, escuela nueva y años de bullying que hicieron del hogar y de su padre sus dos lugares seguros.
El televisor que su padre consiguió para la casa lo puso frente a una empresa todavía joven: WFE. Allí vio a Viktor Vogel, los lances, las llaves y una lucha libre que empezaba a cambiar. Giovanni entrenó en patios y gimnasios con la idea fija de algún día entrar allí.
Giovanni crece entrenando lucha libre por cuenta propia y después en gimnasios locales. Su obsesión técnica nace de estudiar a Viktor Vogel y repetir movimientos hasta dominarlos.
Llega a Estados Unidos con lo justo y se presenta como Arcángel Dorado. Su combinación de 85 kg de músculo, agresividad, velocidad y ataques aéreos le consigue un lugar en la empresa.
Las revistas comienzan a presentarlo como el siguiente Viktor Vogel. Durante un periodo breve, WFE imagina en él el posible relevo de la vieja escuela masculina.
La muerte accidental de su padre destruye la estabilidad de Giovanni. La depresión, el abuso de alcohol y drogas, los problemas tras bastidores y una crisis suicida terminan por sacarlo del ring.
Giovanni vuelve a WFE como entrenador. El ring deja de ser su escenario y se convierte en el lugar donde intenta construir carreras que duren más que la suya.
Giovanni dirige el desarrollo técnico y trabaja junto a Kevin Martínez en la búsqueda de nuevas promesas femeninas. Los tres fracasos recientes de Kevin han desgastado su confianza en el proyecto, aunque sigue apareciendo cada mañana para entrenar a quien llegue.
La llegada de Sabrina “Tormentosa” Santoro vuelve a ponerlo frente a algo que reconoce: talento crudo, mala organización, hambre y una forma de pelear que todavía no sabe qué quiere ser. Giovanni será uno de los responsables de convertir ese caos en técnica.
Una luchadora debe entender primero su propio centro de masa. Giovanni elimina movimientos bonitos que desperdician energía.
Su pasado de luchador explosivo aparece en ráfagas cortas: entrar, golpear, obligar a reaccionar y salir antes del agotamiento.
La técnica que más repite no tiene nombre. Consiste en volver a ponerse en posición después de una caída, una derrota o una mala noche.